El casado casa quiere

El casado casa quiere

El casado casa quiere, pero… (crédito no tiene) por lo que no siempre se puede lograr esto en la actualidad. Para tomar la decisión de rentar o comprar una vivienda mediante un crédito de los llamados de interés social es necesario tomar en cuenta varios factores, algunos de tipo subjetivo y otros de tipo económico-financiero.

Viendo el asunto desde el punto de vista económico, siempre será mejor comprar que rentar, ya que se dice que la vivienda propia es la única forma de ahorro que en la actualidad tiene la mayoría de los mexicanos, ya que una vez firmado el crédito hipotecario la persona se obliga a destinar gran parte de sus ingresos a este rubro.

También existen opiniones de tipo subjetivo que inclinan la balanza hacia la opción de rentar como pueden ser: destinar una cantidad menor del presupuesto familiar a la vivienda ya que siempre las rentas podrían ser menores a pagar una mensualidad de un crédito hipotecario, no estar comprometido por un largo periodo de tiempo a un pago casi fijo en términos reales, asi como se puede cambiar de dirección más fácil si el trabajo así lo requiere, tambien se puede destinar ese dinero a un pequeño negocio y vivir con un familiar compartiendo los gastos, etc.

La verdad es que no es fácil tomar la decisión, pero una vez que se elija cualquiera de ellas hay que aterrizarla, en el caso de la renta puede ser un proceso mas sencillo y no tan trascendente ya que si se comete un error de alguna manera se puede corregir.

En caso de que la decisión sea comprar el asunto se vuelve mas técnico y complicado, primero que todo hay que investigar qué tipos de crédito existen en el mercado para este fin y qué requisitos se requieren para calificar a ellos. En el aspecto de la capacidad de pago es muy importante analizar cuidadosamente el ingreso familiar y la cantidad que se destinará al pago de la hipoteca, adicionado con los nuevos gastos que implica tener una casa propia.

La recomendación es que se deje un margen razonable para absorber gastos imprevistos y que de esta manera no se presenten crisis económicas que desequilibren la economía familiar, para esto se puede echar mano del segundo factor que recomendamos se tome en cuenta y que es el ahorro previo.

Como se puede ver, el proceso no es sencillo pero tampoco es tan complicado si se sigue cierto orden, se asesora de una persona o empresa calificada y se analiza tranquilamente y sin presiones de tiempo los puntos básicos del crédito. El autor es consejero de la Cámara de Propietarios de Bienes Raíces de México.

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